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Las Celebraciones en Septiembre

By on September 2010

Foto por Sofia Letona

Guatemala logró su independencia de la corona española un 15 de septiembre de 1821.  Eso es lo que todos los niños guatemaltecos van a aprender en el colegio; no les van a explicar que no fue un movimiento beneficioso para todo el pueblo sino un esfuerzo por fortalecer la riqueza de los gobernantes de la época, eso es demasiado profundo de momento, demasiado mundano, lo que si les van a explicar es que ese día—redoble de tambores— ¡hay feriado!  Tiene que haber feriado, es el día en que la patria fue libre.  Siguiendo nuestra famosa tendencia de aprovechar al máximo las oportunidades de tener estos días (no ir al colegio para los niños y un descanso del trabajo para los adultos) el 15 podemos salir a la calle a disfrutar de las actividades que se han preparado con tiempo, o bien quedarnos en casa.

Una de las tradiciones por excelencia es la existencia de las bandas de guerra, molestas para muchos, fascinantes para otros. Semanas antes, podemos observar a los alumnos de distintas escuelas o colegios, repasando una y otra vez las melodías que van a interpretar durante actos en sus establecimientos, pequeños desfiles o competencias.  Horas bajo el sol, con redoblantes y liras ensayando melodías clásicas y, ¿por qué no?, integrando canciones populares al repertorio, van a otorgarles la satisfacción de poder ser vistos y aplaudidos. Es en este punto donde podría disculparme con muchos visitantes y, estoy segura, muchos Antigüeños, ya que en algunos casos el ruido de estas bandas puede ser molesto, sin embargo, es parte de esta forma simpática de folklor chapín.

Durante cada desfile, por todo el país, también estarán presentes los abanderados.  Una tradición muy nuestra, es reconocer el esfuerzo de aquellos estudiantes que tienen las mejores calificaciones de cada plantel.  El 15 de septiembre es la oportunidad ideal, así que los seleccionados se hacen presentes con una banda alrededor del torso que indica su logro, y claro, se les otorga el honor de portar el pabellón del colegio y la bandera nacional.

En todos lados podremos escuchar nuestro maravilloso himno nacional, escrito por el poeta cubano José Joaquín Palma, quien sólo confesó su autoría, antes de morir en 1911.  Recientemente, se descubrió que un pequeño pueblo en Colombia llamado San Eduardo, copió la mayoría de las estrofas de la letra de nuestro himno y lo convirtió en uno propio.

Este es el mes en el que recordamos nuestra Flor Nacional, La Monja Blanca (Lycaste virginalis) que estoy segura han visto en las monedas de 50 centavos y  nuestro Árbol Nacional, La Ceiba, que también estoy segura han podido observar en su camino a Escuintla o Petén.

Lo que si tengo por seguro, es que no se puede copiar la algarabía con la que celebramos y disfrutamos de las fiestas patrias, así que únanse a la celebración, ya saben lo que dicen “si no puedes contra ellos, ¡úneteles!”

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