Hilos Inusuales

Enganchar alfombras es un arte donde las alfombras se hacen por jalar lazos de hilo o de tela a través de una base de tejido rígido, como la tela de los sacos de café. Los lazos son extraídos a través del material de soporte mediante el uso de un ganchillo montado en un mango (que generalmente es de madera).

Rosa creció en Patanatik, Sololá, una pequeña aldea rural. Shirley es de Wisconsin, EEUU. En muchos sentidos, sus vidas no podrían ser más diferentes. Pero mientras están sentadas lado a lado elaborando una alfombra, van tejiendo un hilo entre ellas. En un extremo de ese hilo está una obra extraordinaria de arte, y en el otro extremo, una experiencia que cambiará sus vidas.

Rosa y Shirley participaron en un taller único de enganchar alfombras en febrero de 2012, organizado por Oxlajuj B’atz’ o Trece Hilos, una organización sin fines de lucro femenina en Panajachel. El taller reunió a 10 mujeres norteamericanas con ocho mujeres mayas que son mentoras-en-formación de sus cooperativas de artesanas. Las mujeres de Norteamérica viajaron a Guatemala desde Texas, Minnesota, Massachusetts y Canadá. Algunas tienen hasta 20 años de experiencia con alfombras de engancho, mientras que otras nunca antes habían tocado un gancho de hacer alfombras, pero prácticamente ninguna había enganchado alfombras con tiras de ropa usada como las guatemaltecas lo hacen.Las guatemaltecas vinieron de cuatro diferentes regiones de idiomas mayas. Ellas no hablan el inglés, y algunas incluso hablan muy poco español. Pero a pesar de la falta de un lenguaje común, las norteamericanas y sus mentoras guatemaltecas rápidamente comenzaron a trabajar en conjunto, creando plantillas de diseños y visitando las tiendas de paca de ropa usada para encontrar viejas playeras, pijamas y otras prendas que se cortarán en tiras y se tejarán en las alfombras.

“Me sorprendió cuan abiertas que eran con alguien que no habla el español”, dijo Jean, una participante de Minnesota. Peg, también de Minnesota, explicó que utilizaron “un lenguaje universal”. Ella sonrió y dijo: “Y a veces, sólo hay que señalar con el dedo”.

María con una de sus alfombras terminadas.

Incorporando Nuevas Perspectivas
Como parte del taller, las norteamericanas viajaron a las aldeas de las guatemaltecas, aprendiendo de primera mano sobre la vida cotidiana de sus mentoras. “Cuando visitantes vienen como turistas, sólo ven la superficie”, explicó Ramona Kirschenman, la Directora Ejecutiva de Oxlajuj B’atz’. “De esta manera, pueden conocer más sobre la cultura y las cosas no superficiales”

Las visitantes hablaron con lágrimas en sus ojos de la difícil vida de sus mentoras, muchas de las cuales tenían que superar las objeciones fuertes de sus familias para asistir a los talleres. “Realmente puedes ver que tan lejos han llegado estas mujeres” dijo Jean.

Aprendiendo a Enseñar
Para las mujeres mayas, el taller fue la culminación de un programa multi sesión de formación ofrecido por Oxlajuj B’atz’. Mary Anne Wise, una artista en textiles de larga carrera, ha estado enseñando a las mujeres como enganchar alfombras artesanales con un alto nivel de diseño utilizando materiales reciclados. Ella también las está entrenando para ser diseñadoras y maestras dentro de sus cooperativas de artesanas. Al aprender a ser maestras y mentoras, estas mujeres serán capaces de aconsejar a otras dentro de sus comunidades en temas como la escala, la coordinación de las combinaciones de colores y el expresar de su patrimonio y sus tradiciones a través de obras de arte. Trabajar con las visitantes norteamericanas ofrece a las mujeres mayas la oportunidad de practicar sus habilidades de tutoría con un grupo particularmente difícil de enseñar por la falta de un idioma en común.

“Es como una hermandad”, dijo Jean (izquierda), con Carmen (derecha).

“Si ellas pueden enseñarnos sin hablar el idioma, ¡imagina cuan genial será cuando regresen a sus comunidades para enseñar!” dijo Shirley.

Wise y su colega Jody Slocum comenzaron a trabajar con Oxlajuj B’atz’ hace cuatro años, cuando armaron su primer taller introductorio de enganchar alfombras, para mujeres indígenas. Alfombra de engancho parecía una opción perfecta para las mujeres rurales, porque requiere de pocas herramientas y permite a las mujeres crear arte con materiales reciclados y de fácil obtención. Pero no tuvo éxito de inmediato.

“Cuando empezamos, mostramos a las guatemaltecas la forma de enganchar las alfombras y nos escucharon cortésmente” dijo Wise. “Me alegro de que en ese momento nadie me lo haya dicho, pero luego me enteré que ellas se habían preguntado ¿quién iba a comprar una alfombra hecha de ropa usada? Pero cuando las alfombras comenzaron a venderse, las mujeres sí querían saber más.”

Estos primeros talleres también trajeron otras sorpresas. Muchas de las estudiantes sólo hablaban su propio idioma maya – varios diferentes representados en la clase – entonces Wise tenía que hacer toda la enseñanza a través de gestos y demonstraciones. Enseñar a las mujeres a crear plantillas abrió los ojos aún más: algunas de las mujeres no tenían educación escolar debido a la pobreza extrema, y Wise descubrió que varias de ellas nunca antes habían manejado algún tipo de herramienta para escribir.

“Tuve que repensar las herramientas que necesitaba” dijo Wise. Ella decidió centrarse en los diseños con los cuales las mujeres ya estaban familiarizadas por la creación de sus trajes típicos tradicionales.  Eso también ha añadido a la obra un sentido de la cultura y el patrimonio de estas mujeres.

Cuatro años más tarde, cuatro de las trece cooperativas de mujeres que trabajan actualmente con Oxlajuj B’atz’ se han involucrado en la artesanía de enganchar alfombras, y más de cincuenta mujeres ya están haciéndolo. Ellas no sólo han adoptado el estilo norteamericano, sino que lo han fusionado con sus propios diseños y métodos tradicionales, y así se lo han apropiado.

“Es como que si han reinventado la alfombra de engancho” dijo Wise. “Su energía, su vitalidad – son absolutamente fenomenales.”

Desplegando la alfombra de una alumna para revelar sus llamativos colores y patrones geométricos, Wise continuó: “Estas mujeres son artistas increíbles. Después de tan sólo unos pocos años, el trabajo de algunas de estas mujeres está al nivel de las mejores alfombras de engancho que he visto en los EEUU”.

Mientras las mujeres amplían sus habilidades artísticas, también construyen su confianza en sí mismas. Wise habló de Rosemary, una joven mentora que nunca asistió a la escuela porque ella comenzó a limpiar casas a los 5 años para colaborar con su madre a mantener a su familia.

“Ella me dijo que sentía que era una ninguna en su comunidad, porque no tenía habilidad en el bordado o en las otras artesanías” dijo Wise. Pero las alfombras de engancho desató su talento y su sentido de orgullo. “Ahora que puedo vender mis propias alfombras, ya no soy una ninguna” le dijo a Wise. Mostrando una alfombra de colores vibrantes, Wise dice: “Mira su trabajo. ¡Es increíble!”

Al igual que en los primeros talleres de Wise, las nuevas maestras – muchas de las cuales habían tenido poco contacto con gente de fuera de sus propias comunidades – enfrentaron retos inesperados en trabajar por primera vez con estudiantes de otras culturas. Yolanda, una mentora de Sololá, al principio dudaba de su capacidad para enseñar a las estudiantes norteamericanas. “Mis manos temblaban y pensé que no podía hacerlo. Pero Mary Anne me ayudó con su energía y paciencia, y ahora ¡soy maestra!”

“Incluso para los expertos estadounidenses en alfombras de engancho, esto es una experiencia totalmente diferente” dijo Shirley (izquierda), con Rosa (derecha).

Empoderando a las Mujeres
El taller de alfombras de engancho es una forma mediante la cual Oxlajuj B’atz’ utiliza la educación no formal para empoderar a las mujeres mayas en Guatemala. Durante ocho años, la organización ha proporcionado la capacitación y el fomento de habilidades a 27 cooperativas de mujeres mayas artesanas, alcanzando a más de 500 mujeres en zonas rurales de Guatemala, en las áreas de desarrollo artesanal y de productos, la democracia y el trabajo en equipo, la gestión de pequeñas empresas, y la salud y bienestar.

Cada cooperativa se forma en base a una o más actividades de producción de ingresos, tales como el tejido, la cestería o la fabricación de velas. Cuando una cooperativa artesanal expresa un interés en el programa, Oxlajuj B’atz’ lleva a cabo una extensa evaluación de sus necesidades, y luego cuidadosamente adapta un programa educativo para satisfacer las necesidades específicas de la comunidad. “Todo lo que hacemos está muy integrado y está diseñado para dar como resultado el ser una mujer empoderada” dijo Kirschenman.

Kirschenman tiene planes para aumentar las oportunidades de talleres con participantes de mujeres artesanas y visitantes de fuera de la región. “Queremos desarrollar más clases artesanal personalizadas – ya sea clases en grupo o privadas e individualizadas– para crear el intercambio cultural real” dijo. Actualmente Oxlajuj B’atz’ ofrece varios tours por las comunidades y también paquetes turísticos. El próximo tour de alfombras de engancho está programado para febrero de 2013.

Tanto para las visitantes norteamericanas como para sus mentoras guatemaltecas, el taller proporcionó ricas y nuevas perspectivas. “Les he enseñando y ellas también me han enseñado” dijo Glendy. “He aprendido mucho. Ha sido una experiencia muy bonita.”

Para Wise, lo más bello de la experiencia es la estrecha relación que se forma entre las mujeres. “Llegas a conocer a la mujer, a su familia, a sus retos diarios. No creo que uno pueda seguir igual después de eso. De hecho, creo que es cómo se cambia el mundo, uno por uno.”

Puedes aprender más acerca de Oxlajuj B’atz’/Trece Hilos – incluyendo información sobre los talleres programados – en su sitio de internet: www.oxlajujbatz.org.

Fotos: Phyllis Bretholtz 

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